Ciudadela
Ciudadela Convertir es volverse hacia los dioses para que ellos se muestren.
Y yo no tengo una pasarela que me permita explicarme ante ti. Si tú miras el campo y con mi bastón tendido yo te dibujo mi dominio, no puedo traspasarte mi amor con un movimiento cualquiera, porque serÃa demasiado fácil para ti emocionarte. Y los dÃas de hastÃo, irÃas sobre las montañas a hacer movimientos con el bastón para exaltarte.
Sólo puedo ensayar en ti mi dominio. Y por esto creo en los actos. Pues los que distinguen el pensamiento de la acción me han parecido siempre pueriles y ciegos. Distinguen las ideas que son pensamientos cambiados en objetos de bazar.
Te confiaré, pues, una carreta de bueyes, o una trilladora para los granos. O la vigilancia de los poceros. O la cosecha de los olivos. O la celebración de los matrimonios. O cualquier cosa que te haga entrar en la invisible construcción y te someta a sus lÃneas de fuerza y esas lÃneas de fuerza te harán fácil tal gesto y difÃcil tal otro.