Ciudadela
Ciudadela Cuando muera.
«Señor, llego hasta ti porque he trabajado en tu nombre. Para ti las simientes.
”Yo he edificado este cirio. A ti corresponde encenderlo.
”Yo he edificado este templo. A ti corresponde habitar su silencio.
”Porque la captura no es para mí: Yo no hice más que construir la trampa. Tomé esa actitud para ser animado. Y he edificado un hombre según tus divinas líneas de fuerza para que ande. A ti corresponde usar del vehículo si encuentras en él tu gloria».
De esta manera desde la cima de las murallas lancé un profundo suspiro. Adiós pueblo mío, pensé. Me he vaciado de mi amor y voy a dormir. Sin embargo, soy invencible como es invencible la semilla. No he dicho todos los aspectos de mi rostro. Pero crear no es anunciar. Yo me he expresado enteramente si he dado un sonido que es éste y no otro. Si he alcanzado una actitud que es ésta y no otra. Si he instalado en la masa un fermento que es éste y no otro. Desde entonces habéis nacido de mí porque para vosotros se trataba de elegir un acto entre otros; encontraréis la pendiente invisible que os hará desarrollar mi árbol, y así tornaros según mi ley.