Ciudadela
Ciudadela —He escrito mi poema. Me falta corregirlo.
Mi padre se irritó:
—¡Escribes tu poema y luego lo corriges! ¿Qué es escribir, si no corregir? ¿Qué es esculpir, si no corregir? ¿Has visto modelar la arcilla? De corrección en corrección surge el rostro, y el primer toque del pulgar era ya una corrección del bloque de arcilla. Cuando fundo mi ciudad, corrijo la arena. Después corrijo la ciudad. Y de corrección en corrección marcho hacia Dios.