Ciudadela
Ciudadela âMis hombres beben y meditan acerca de sus vientres. Nada hay en ellos sino placer del vientre. EstĂĄn apretados alrededor de un agujero de aguja. Ya nada hay en el agujero de aguja sino cabrilleo de un agua negra cuando el morro de un recipiente la atormenta. Pero al ser vertida sobre la semilla seca, que no conoce nada de sĂ sino su placer del agua, despierta un poder ignorado que es de ciudades, de templos, de murallas y de grandes jardines colgantes.
âNo sĂ© ya reconocerme si tĂș no eres piedra angular y comĂșn medida y significado de los unos y de los otros. El campo de cebada y el pozo de El Ksour y mi ejĂ©rcito serĂan para mĂ materiales en desorden si tu presencia a travĂ©s de ellos no me permitiera descifrar alguna ciudad almenada que se construyĂł bajo las estrellas».