Ciudadela
Ciudadela ”Adiestrar un animal es enseñarlo a actuar en la única dirección eficaz para él. Cuando quieres salir de tu casa, sin reflexionar te diriges a la puerta. Cuando tu perro quiere ganar su hueso, hará las gracias que le pidas; pues ha observado poco a poco que son los caminos más cortos para su recompensa. Aunque en apariencia no tenga relación con el hueso. Esto se funda en el instinto mismo y no en el razonamiento. Así el bailarín conduce a la bailarina por las reglas del juego que ignoran ellos mismos. Que son lenguaje oculto como de ti a tu caballo. No sabrías decirme exactamente los movimientos que hacen obedecer a tu caballo.
”Así, pues, la debilidad del bárbaro era que quería primero asombrar a la reina, y su instinto le enseñó rápidamente que sólo había un camino, pues todos los otros la volvían más lejana, más indulgente y más decepcionada, y comenzó a actuar en silencio. Así comenzaba ella a cambiarlo a su manera, prefiriendo al ruido del hacha las reverencias ceremoniosas».
De este modo, me parecía que al rodear ese polo que nos forzaba a mirar hacia él, aunque cerraba los ojos deliberadamente, le hacíamos representar un papel peligroso, pues recibía de nuestra audiencia el poder de irradiación de un monasterio.
Por esto, luego de reunir a mis generales, les dije: