Ciudadela
Ciudadela —Ciertamente, ¡porque te muestras! Pero es sensible a tal música y si la tocas, no es a ti a quien oirá, sino a la música. Y si se inclina sobre un problema que lo devora y si le muestras la solución, estará constreñido a recibirla. ¿Cómo quieres que finja, frente a sà mismo, por odio o desprecio contra ti, continuar buscando? Si al jugador de un juego le señalas el golpe que lo salva y que ha buscado sin descubrirlo, lo gobiernas, pues te obedecerá, aunque pretende ignorarte. Lo que buscas, si te lo dan, te lo atribuyes. Aquélla busca su anillo extraviado o la palabra de un jeroglÃfico. Le tiendo el anillo al hallarlo. O le soplo la palabra del jeroglÃfico. Puede, muy cierto, rehusar uno u otro de mÃ, por exceso de odio. Sin embargo, la gobierno porque la he mandado a sentarse. TendrÃa que ser muy loca para continuar buscando…