El Principito
El Principito 
ENTONCES apareció el zorro:
—¡Buenos dÃas! —dijo el zorro.
—¡Buenos dÃas! —respondió cortésmente el principito, que se volvió pero no vio nada.
—Estoy aquÃ, bajo el manzano —dijo la voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.
—¡Ah, perdón! —dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
—¿Qué significa «domesticar»?
—Tú no eres de aquà —dijo el zorro—, ¿qué buscas?
—Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa «domesticar»?
—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crÃan gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
