El Principito
El Principito —La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guÃas; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido…
—¿Qué quieres decir?
—Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reÃr!
Y rio nuevamente.
—Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reÃr conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus amigos quedarán asombrados de verte reÃr mirando al cielo. Tú les explicarás: «Las estrellas me hacen reÃr siempre». Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una mala pasada…
Y se rio otra vez.
—Será como si en vez de estrellas, te hubiese dado multitud de cascabelitos que saben reÃr…
Una vez más dejó oÃr su risa y luego se puso serio.
—Esta noche ¿sabes? no vengas…
—No te dejaré.