Piloto de guerra
Piloto de guerra Bajamos la cabeza, nosotros, los que vivimos aún en la cálida paz de la incubadora.
—Oye, Dutertre, esta noche…
Pero la misma puerta se abre por segunda vez. Y oigo como un veredicto:
—El Capitán Saint Exupéry y el Teniente Dutertre: los llama el Comandante.
Se acabó el colegio. Es la vida.
—¿SabÃas que nos tocaba a nosotros?
—Pénicot ha volado esta mañana.
Salimos en misión, sin duda, puesto que nos convocan. Estamos a fines de Mayo, en plena retirada, en pleno desastre. Se sacrifican los equipos como si fueran vasos de agua echados en el incendio de un bosque. ¿Por qué pesar los riesgos cuando todo se desmorona? Somos aún para toda Francia cincuenta equipos de Gran Reconocimiento. Cincuenta equipos de tres hombres, de los cuales veintitrés de los nuestros, del Grupo 2/33. En tres semanas hemos perdido diecisiete equipos de los veintitrés. Nos fundimos como si fuéramos de cera. Ayer le dije al Teniente Gavoille:
—Ya veremos esto después de la guerra.
Y el Teniente Gavoille me respondió:
—¿No pretenderá usted, mi Capitán, estar vivo después de la guerra?
