Tierra de hombres

Tierra de hombres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

6

—Escóndeme en un avión de Marrakech…

Todas las noches, en Juby, aquel esclavo de los moros me elevaba su breve súplica y después, hecho ya todo lo posible para vivir, se sentaba cruzando las piernas y me preparaba el té. Se había confiado al único médico que, a su parecer, podía curarlo, le había rogado al único dios que podía salvarlo. Así, permanecía tranquilo durante un día, rumiando sobre el hervidor las sencillas imágenes de su vida, las tierras negras de Marrakech, sus casas de color rosa, los elementales bienes de los que había sido desposeído. No me guardaba rencor por mi silencio, ni por mi retraso en darle la vida: yo no era un hombre como él, yo era una fuerza que había que poner en movimiento, algo así como un viento favorable, que algún día se levantaría sobre su destino.

Sin embargo, simple piloto, jefe de aeropuerto por unos meses, yo disponía de una barraca adosada al fuerte español. Allí, con una palangana, una jarra de agua salada y una cama demasiado corta como único patrimonio, me hacía menos ilusiones acerca de mi poder: —Viejo Bark, ya veremos…

Todos los esclavos se llaman Bark, así que él se llamaba Bark. A pesar de cuatro años de cautiverio, todavía no se había resignado: recordaba que él había sido rey.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker