Tierra de hombres
Tierra de hombres Prévot me coge por el codo, ¿me iba a caer? Le digo:
—¡Por fin lo conseguimos!
—¿El qué?
—¡Los árabes!
—¿Qué árabes?
—¡Los árabes que están ahÃ, contigo!
Divertido, Prévot me mira, y me da la impresión de que a regañadientes me confÃa un gran secreto:
—No hay árabes.
Ahora sà que voy a llorar.