Tierra de hombres

Tierra de hombres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

7

Está soplando este viento del Oeste que seca al hombre en diecinueve horas. Todavía no tengo el esófago cerrado, pero sí duro y dolorido. Y noto algo que raspa. Pronto comenzará la tos que me han descrito y que estoy esperando. La lengua me molesta. Pero lo más grave es que ya percibo manchas brillantes. Cuando se transformen en llamas, me tumbaré.

Caminamos deprisa. Aprovechamos el frescor de la madrugada. Sabemos muy bien que con el gran sol, como lo llaman, ya no andaremos. Con el gran sol…

No tenemos derecho a transpirar. Ni siquiera a esperar. Este frescor sólo es un frescor de un dieciocho por ciento de humedad. El viento que sopla viene del desierto. Y bajo su caricia tierna y engañosa mi sangre se evapora.

El primer día comimos unas cuantas uvas. Desde hace tres días, sólo media naranja y la mitad de una magdalena. ¿Con qué saliva podríamos masticar ahora cualquier alimento? Pero no tengo nada de hambre, sólo tengo sed. Y me parece que ahora, más que la sed, lo que siento son los efectos de la sed. La garganta dura, la lengua de trapo, el carraspeo de las de la garganta y el sabor espantoso en la boca. Estas sensaciones son nuevas para mí. El agua las curaría, sin duda, pero no guardo recuerdos asociados a ese remedio. La sed se va convirtiendo cada vez más en una enfermedad y es, cada vez menos, un deseo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker