Novelas a Marcia Leonarda
Novelas a Marcia Leonarda Vino la noche, y Celio fue a ver si su Sol amanecía, que con no menor cuidado, en sintiendo pasos en los corrales, cuyos ecos se hacían en su alma, abrió una ventana y luego una celosía, poniendo el rostro en el marco, llena de amor y miedo. Reportado Celio de la primera turbación y desmayo, que le había cubierto de dulce sangre el corazón y de alegría los ojos, le dijo tan tiernas, tan suaves, tan enamoradas razones que apenas acertaba Diana a responderle, porque oprimía la lengua la vergüenza y la novedad oscurecía el entendimiento. Allí los halló el alba, que él apenas la esperaba después del sol, y ella como desde alto le miraba.