Novelas a Marcia Leonarda
Novelas a Marcia Leonarda de pensamientos ajenos.
Hállome bien en vosotras,
porque si algún arroyuelo
murmura de lo que digo,
al fin corre y pasa presto.
En los palacios de Circe
estuvo mi entendimiento
cautivo sin hermosura,
y agradecido sin premio.
En esta transformación
no pude ver sus defectos:
¡mal haya amor que, pasado,
es todo arrepentimiento!
Pero ya, selvas amigas,
soy por mi bien de otro dueño,
tan hermoso que parece
de imaginaciones hecho.
Verdes y pintados son
sus ojos; mirad, os ruego;
si esto se llama pintado,
¿qué será lo verdadero?
Cuando los miro me admiro,
y que es milagro sospecho
que siendo soles pintados,
despidan rayos de fuego.
En ellos viven dos niñas,
no como los ojos bellos