Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas

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Hacia las cuatro, con la mayoría de mis oficiales y marineros muertos o heridos en el alcázar, el barco más grande enfiló hacia nosotros con toda celeridad, mandándonos frecuentes andanadas cuando aún estaba a un cable de distancia, por lo que nosotros, perdida toda esperanza de que el capitán Kirby acudiese en nuestra ayuda, intentamos embarrancar; y aunque teníamos cuatro pies más de calado que el pirata, Dios quiso que encallara él en un fondo más bajo que el que afortunadamente encontramos nosotros, por lo que fracasó por segunda vez en su intento de abordarnos. Aquí tuvimos un enfrentamiento más violento que antes. Todos mis oficiales y la mayoría de mis marineros se portaron con inesperada valentía; y como teníamos una ventaja considerable, dado que teníamos una andana hacia su proa, conseguimos hacerle gran daño, de manera que si el capitán Kirby hubiese venido entonces, creo que habríamos cogido a los dos, dado que a uno lo teníamos ya seguro; pero el otro pirata (que seguía disparándonos), al ver que el Greenwich no nos prestaba ayuda, mandó a su consorte tres botes repletos de hombres de refresco. Hacia las cinco de la tarde el Greenwich se alejó mar afuera y nos dejó luchando desesperadamente en las mismas fauces de la muerte; el pirata que estaba a flote, al verlo, tendió una estacha y se puso a halar de nuestra popa; como a todo esto muchos de mis hombres estaban muertos o heridos, y era seguro que estos bárbaros y furiosos enemigos nos matarían a todos, ordené que todo el que pudiese embarcase en la lancha, al amparo del humo de nuestros cañones; de manera que unos en los botes y otros a nado, la mayoria de los que podíamos valernos llegamos a tierra hacia las siete. Cuando los piratas subieron a bordo tajaron a machetazos a tres de nuestros heridos. Entre tanto, con unos cuantos de mi tripulación, corrí todo lo deprisa que pude a la ciudad del rey, a veinte millas de donde estábamos, adonde llegué a la mañana siguiente, casi sin fuerzas a causa del cansancio y la pérdida de sangre, ya que tenía en la cabeza una herida grave de bala de mosquete.


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