Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Como sostenÃa privadamente estos discursos con la tripulación, se habÃa ganado cierto número de prosélitos que lo tenÃan por un nuevo profeta que venÃa a reformar los abusos de la religión; y como muchos de ellos eran rochelleses y, además estaban contagiados de calvinismo, abrazaron su doctrina de buen grado. Una vez que comprobó el efecto de sus argumentos religiosos, la emprendió con el gobierno, demostrando que todos los hombres nacÃan libres y tenÃan tanto derecho al sustento como al aire que respiraban. Defender lo contrario serÃa acusar a la deidad de injusticia y crueldad, porque no ponÃa a nadie en el mundo para que llevase una vida de penuria con una miserable falta de lo imprescindible; que la abismal diferencia entre un hombre y otro —el uno nadando en el lujo y el otro ahogándose en la acuciante necesidad— se debÃa tan sólo a la avaricia y la ambición de un lado, y al pusilánime sometimiento del otro; que al principio no se conocÃa otro gobierno que el natural, el gobierno paternal, en que cada padre era jefe, prÃncipe y monarca de su familia, y la obediencia a él era justa y tolerable, porque un padre tiene un tierno afecto por sus hijos; pero la ambición se fue infiltrando gradualmente entre los hombres, y la familia más fuerte atacó y esclavizó a la más débil, y con esta fuerza adicional se impuso a una tercera, acumulando poder con cada conquista para llevar a cabo otras nuevas, y asà se fundó la primera monarquÃa. Y al aumentar el orgullo con el poder, el hombre usurpó la prerrogativa de Dios sobre sus criaturas, que es la de disponer de sus vidas, privilegio que nadie tiene por sà mismo; porque al no venir nadie al mundo por su propia elección, deberÃa permanecer en él el tiempo que decretase su Creador; que, efectivamente, la muerte en la guerra era admisible por ley de la naturaleza, porque en ella nos va la conservación de nuestra propia vida; pero ningún crimen deberÃa castigarse de esta manera, ni tampoco emprenderse guerra ninguna sino en defensa de nuestro derecho natural, que es el de compartir la tierra, lo que es necesario para nuestro mantenimiento.