Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas John Halsey procedía de Boston, Nueva Inglaterra, mandaba el bergantín Charles, y salió con una comisión del gobernador para cruzar por las costas de Terranova, donde apresó un bacaladero francés, al que mandó reunirse con él en Pyal; pero al no encontrar aquí a su presa, se dirigió a las Canarias, donde capturó un barcolongo español que saqueó y hundió; de allí fue a la isla de Bravo, una de las de Cabo Verde, donde se abasteció de leña y agua, dejó en tierra a su segundo, y el gobernador devolvió a bordo varios hombres que habían huido, dado que todavía estaba en vigor su comisión. De aquí se dirigió al sur, y después de doblar el Cabo de Buena Esperanza, puso rumbo a Madagascar y a la bahía de Augustin, donde cargó leña y agua, así como algunos marineros supervivientes del naufragio del buque indio Degrave, capitán Young al mando. Después puso rumbo al Mar Rojo, y topó con un holandés de 60 cañones que volvía de La Meca, al que acompañó durante una semana. Aunque había decidido hacerse pirata, su idea era robar sólo a los barcos moros, lo que dio lugar a una disputa entre él y sus hombres, éstos empeñados en que era un barco moro, y él sosteniendo con igual firmeza que era holandés y determinado por encima de todo a no interceptar ningún barco europeo. Los hombres eran partidarios de abordarlo, y al no poder vencer su obstinación, prendieron a Halsey y al artillero y los encerraron; y se disponían a abordar al holandés cuando uno de la tripulación se percató de que estaba a punto de sacar los cañones de la andana inferior, derribó de un empujón al cabo de brigadas (cuya tarea consiste en llevar el timón durante la caza y el combate, conforme a las normas piratas), dio toda la caña a barlovento y viró el bergantín; el holandés aguantó, mandó un disparo que dio en una colisa, la lanzó a popa, faltó poco para que chocase contra la rueda del timón, y destrozó el coronamiento. Los hombres, al darse cuenta de que iban a salir malparados, trataron de ponerse a salvo como fuera, y algunos incluso bajaron corriendo a refugiarse en el entrepuente; pero el cirujano los hizo subir otra vez pinchándolos con la espada, pese a que se había opuesto a este pretendido acto de piratería. Restituyeron al capitán y al artillero a sus puestos, tras haber comprobado su error, y seguidamente se dirigieron a las islas Nicobar, donde toparon con un barco del país llamado el Buffalo, mandado por el capitán inglés Buckley, procedente de Bengala, que capturaron tras breve combate. En él iban sólo tres europeos, el capitán y dos oficiales; el resto eran moros. Este barco se cruzó oportunamente en su camino, ya que se dirigía a Achen con mantequilla, arroz y ropa, y los piratas andaban en esos momentos muy necesitados de provisiones y ropa. Se llevaron a los dos oficiales, pero dejaron fondeados al capitán y a los moros en Cara Nicobar, y emprendieron un crucero. El capitán Buckley, que estaba enfermo, murió antes de que regresaran. En el crucero toparon con el capitán Collins, en una balandra del país, que se dirigía así mismo a Achen: también llevaba dos oficiales con él, pero el resto de la compañía estaba compuesto por moros; se lo llevaron al mismo puerto donde habían dejado el Buffalo.