Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe El padre de Viernes usó todos los argumentos que se le ocurrieron para convencer a nuestra gente de que se encerrara y permaneciera sin ser vista: les dijo que les iba en ello la seguridad y que no tenían más que quedarse quietos para que los salvajes se mataran entre ellos y los que sobrevivieran se marcharían. Y en cierta medida fue así. Sin embargo, era imposible convencerlos, sobre todo a los ingleses, pues su curiosidad se imponía a la prudencia de tal modo que necesitaban salir corriendo a ver la batalla. A pesar de todo, algo de precaución tuvieron: por ejemplo, no se dejaron ver junto a la residencia, sino que se metieron en los bosques y se apostaron con ventaja en lugares desde los que podían contemplar cómo avanzaba la batalla sin ser vistos, según creían. Sin embargo, parece que los salvajes sí los vieron, tal como descubriremos a continuación.