Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe La batalla era muy fiera y, si he de creer a los ingleses, uno de ellos dijo que pudo percibir que, en algunos casos, se trataba de hombres de gran valentía, espíritu invencible y gran estrategia para dirigir la pelea. La lucha, según contaron, se alargó dos horas antes de que pudieran adivinar qué bando saldría derrotado: mas entonces ese bando, que era el que más cerca quedaba de la residencia de nuestra gente, empezó a verse debilitado y, al poco, algunos de sus miembros empezaron a huir; eso causó gran consternación entre los nuestros, pues algunos de aquellos que huían podía meterse en la arboleda que bordeaba la residencia en busca de refugio y, en consecuencia, descubrir involuntariamente aquel lugar, provocando además que sus perseguidores hicieran lo mismo. Por ello, decidieron situarse armados al otro lado del muro y sacar por encima del mismo a cualquiera que se introdujera en la arboleda y luego matarlo, de tal manera que, en la medida de lo posible, de allí no saliera nadie capaz de contarlo; también se dio la orden de hacerlo con las espadas o a golpes de culata, sin disparar, por miedo a que el ruido despertase la alarma.