Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe A nuestros dos hombres, según me confesaron, les dolía tener que matar a tantas pobres criaturas que ni siquiera tenían noción del peligro que corrían; sin embargo, al tenerlos así a su merced, como el primero había vuelto a cargar ya su arma, decidieron disparar de nuevo los dos; de común acuerdo escogieron a cuáles apuntar y ambos dispararon y mataron, o dejaron muy malheridos, a cuatro salvajes: el quinto, muerto de puro miedo, aunque ni siquiera estaba herido, cayó con los demás; de modo que nuestros hombres, al verlos caer juntos, creyeron que los habían matado a todos.