Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Como el gobernador español había reunido a su grupito en una zona elevada, Atkins, pese a estar herido, quería que avanzara y cargaran todos a la vez; sin embargo, el español replicó: «Señor Atkins, ya ve cómo pelean sus heridos; dejémoslos en paz hasta la mañana; todos esos heridos estarán rígidos y doloridos, y débiles por la pérdida de sangre, y así nos enfrentaremos a un número menor».
Era un buen consejo, mas Will Atkins replicó con alegría: «Es cierto, señor, pero a mí me pasará otro tanto y por esa razón pienso seguir mientras esté caliente». «Bueno, señor Atkins —dijo el español—, os habéis comportado con gallardía y habéis cumplido con vuestra parte: lucharemos por vos si no conseguís avanzar, aunque creo que es mejor esperar a la mañana». Así que decidieron esperar.