Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe W. A.:Aunque vos no hayáis provocado esta confesión sobre mi padre, señor, sà lo ha hecho mi conciencia; y siempre que miramos hacia atrás en nuestra vida, los pecados contra nuestros padres indulgentes son sin duda lo primero que nos afecta; las heridas provocadas son más profundas; y la carga que dejan pesa más sobre nuestra mente que cualquier otro pecado que podamos haber cometido.
R. C.: Habláis con demasiado sentimiento y sensibilidad para mÃ, Atkins. No puedo soportarlo.
W. A.: Soportadlo, señor. Me atrevo a decir que no sabéis de qué hablo.
R. C.: SÃ, Atkins. Cada playa, cada monte, no, puedo afirmar que cada árbol de esta isla es testigo de la angustia de mi alma por mi ingratitud y el vil maltrato que di a un padre bueno y tierno; un padre muy parecido al vuestro, por cómo lo describÃs; y yo lo maté igual que vos, Will Atkins; mas por todo eso pienso que mi arrepentimiento también es menor que el vuestro, y con mucho.