Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe W. A.: Porque él nos enseña y ordena sólo lo que es bueno, justo y santo y tiende a hacernos absolutamente buenos, así como absolutamente felices; y porque prohíbe, y nos ordena evitar, todo aquello que sea perverso, que sea malo por sí mismo o por sus consecuencias.
Esposa: Eso yo entender y quiere ver; si premiar cosas buenas, castigar lo perverso; enseñar las cosas buenas y prohibir las perversas; crear todas cosas, dar todas cosas; escuchar cuando decir O, como hacer ahora tú mismo; me hace buena si querer ser buena; perdonar y no matar cuando no portarme bien. Dices que hacer todo eso: sí, es un gran Dios; yo aceptar, pienso, creer que es un gran Dios; yo decir O a él contigo, querido.
Aquí el pobre hombre dijo que ya no podía aguantar más; la levantó y la hizo arrodillarse a su lado; y rezó a Dios en voz alta para pedir que la instruyera en su conocimiento por medio del Espíritu; y que por la bondad de la Providencia, antes o después, si era posible, tuviera una Biblia para que pudiera leer la palabra de Dios y aprender a conocerlo por sus propias lecciones.
[Se trataba del momento en que le habíamos visto tomarla de la mano para ponerla en pie y luego arrodillarse juntos, como he contado antes].