Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Hay algo que no debo omitir y es que, instalados ahora en una especie de comunidad entre ellos, y con muchas tareas pendientes, se hacÃa extraño tener a treinta y siete indios viviendo en un rincón de la isla, independientes y, desde luego, desaprovechados; más allá de obtener provisiones para comer, cosa que ya de por sà les resultaba a veces demasiado difÃcil, no tenÃan asuntos ni propiedades que gestionar: en consecuencia, propuse al gobernador español que fuera a verlos con el padre de Viernes y les propusiera que se trasladaran y, o bien plantaran algo para ellos mismos, o bien se integraran en las familias como sirvientes, mantenidos por su trabajo sin llegar a ser esclavos del todo, pues de ninguna manera iba yo a permitir que se les esclavizara a la fuerza, ya que con su capitulación habÃan obtenido la libertad y por ser artÃculos de su rendición no podÃan incumplirse.