Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Al acercarse más a nosotros, parecían asombrados y maravillados ante algo que, sin duda, veían por primera vez y de lo que, al principio, según entendimos más adelante, ni siquiera sabían qué pensar. De todos modos, se aproximaron con atrevimiento y parecía que iban a rodearnos remando, pero nosotros avisamos a los hombres de los botes que no los dejaran acercarse demasiado. A consecuencia de dicha orden se produjo una escaramuza que no habíamos deseado, pues cinco o seis de las canoas grandes se acercaron tanto a nuestra chalupa que nuestros hombres les indicaron por gestos que se alejaran, cosa que ellos entendieron muy bien y cumplieron; mas cuando se retiraban nos llegaron unas cincuenta flechas que procedían de las canoas y uno de los tripulantes de la chalupa quedó malherido. Sin embargo, ordené que no disparasen en ningún caso; bajamos unas tablas al bote y el carpintero les preparó enseguida una especie de parapeto para defenderlos de las flechas de los salvajes, si volvían a disparar.