Nuevas aventuras de Robinson Crusoe

Nuevas aventuras de Robinson Crusoe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XI

Mas, por abreviar las especulaciones, poco después llegó un barco holandés que venía directamente de Batavia; era un navío de cabotaje, no un barco llegado de Europa, de unas doscientas toneladas de carga: al parecer, la tripulación había enfermado tanto que no tenían hombres suficientes para hacerse a la mar, y se quedaron en Bengala. Y, como si hubieran ganado ya suficiente dinero o, por otras razones, tuvieran ganas de volver a Europa, hicieron pública su voluntad de vender el barco: eso llegó a mis oídos antes que a los de mi nuevo socio y sentí grandes deseos de comprarlo. Así que me fui a verlo y se lo dije; se lo pensó un poco, porque no era dado a precipitarse, y tras cavilar me contestó: «Es un poquito grande, pero no importa: nos lo quedaremos». En consecuencia, compramos el barco: llegamos a un acuerdo con el propietario, pagamos y tomamos posesión de él. Después decidimos convencer a la tripulación, si era posible, para que se sumara a nuestros hombres en el desarrollo de nuestro negocio. Sin embargo, de repente, como no sólo habían cobrado la paga, sino también la parte que les correspondía del beneficio, según supimos más adelante, no hubo manera de encontrar a ningún hombre. Preguntamos mucho por ellos y al fin nos dijeron que se habían ido todos juntos, por tierra, hasta Agra, la gran ciudad donde residía el mogol; de allí pensaban viajar a Surat y luego por mar al golfo de Persia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker