Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe «Bueno —me dijo con una especie de amable burla de mi temperamento indolente—, ¿no es mejor esto que estar por aquà caminando sin nada que hacer y pasar el tiempo contemplando las tonterÃas y la ignorancia de los paganos?».
«Vaya, ciertamente —contesté—, amigo mÃo, creo que sÃ. Y empiezo a convertirme a los principios del comercio. Mas debo advertiros —añad×, por cierto, que no sabéis lo que estáis haciendo. Porque si alguna vez supero mi resistencia y me embarco de corazón, pese a mi avanzada edad, os pienso hostigar arriba y abajo por todo el mundo hasta agotaros, pues perseguiré el beneficio con tal fruición que no os dejaré descansar jamás».