Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Eso me dio una gran ansiedad por escapar, aunque ignoraba en qué dirección; a qué puerto o lugar acudir. Mi socio, al verme así de desanimado, pese a que al principio había sido él quien más se preocupara, empezó a alentarme y, mientras me describía unos cuantos puertos de aquella costa, me dijo que arribaría a la costa de Cochinchina, o a la bahía de Tonkín, con la intención de dirigirse luego a Macao, ciudad que había sido propiedad de los portugueses y en la que vivían todavía muchas familias europeas, y a la que solían acudir los misioneros con la intención de seguir viaje hacia China.