Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Ninguna victoria me ha complacido tanto en mi vida; no sólo porque me tomó del todo por sorpresa y por la inminencia del peligro que nos acechaba, sino también porque la conseguimos sin derramar sangre, salvo la de aquel hombre al que nuestro tipo mató con sus propias manos y por el que me quedé muy preocupado; estaba harto de matar pobres salvajes desgraciados, incluso si era en defensa propia, pues sabía que acudían a nosotros en empresas que ellos consideraban justas y sin tener más información. Tal vez fuera justo, por lo necesario, pues no hay forzosamente maldad en la naturaleza, pero a mí me parecía una vida triste esa que nos obliga siempre a matar a criaturas iguales a nosotros para salvarnos; desde luego, lo sigo pensando. Incluso ahora estaría dispuesto a pasar grandes sufrimientos antes de quitar la vida incluso a la peor persona que pudiera hacerme daño. Y creo que la gente capaz de reflexionar y conocedora del valor de la vida compartiría mi opinión si se detuviera a considerar seriamente el asunto.