Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe En consecuencia, lo subimos todo a bordo aquella misma noche y a la mañana siguiente estábamos listos para navegar. Mientras tanto, anclados a cierta distancia de la orilla, ya no estábamos tan preocupados, pues ahora nos encontrábamos en condiciones de disparar, además de navegar, si se presentaba un enemigo. Al dÃa siguiente, terminados nuestros trabajos a bordo y tras confirmar que todas las vÃas de agua estaban perfectamente selladas, izamos las velas. Hubiéramos ido a la bahÃa de TonkÃn, pues querÃamos averiguar qué podÃa saberse de los barcos holandeses que habÃan pasado por esa zona; mas no nos atrevÃamos a permanecer allÃ, pues habÃamos visto entrar a varios barcos, tal como suponÃamos, poco antes. De modo que mantuvimos rumbo noreste hacia la isla de Formosa, tan temerosos de topar con un mercante holandés o inglés como lo están estos de toparse con un barco de guerra argelino en el Mediterráneo.