Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Ya en alta mar, mantuvimos el rumbo noreste como si fuéramos hacia Manila o las Filipinas, y así lo hicimos para no interponernos en el camino de los barcos europeos; luego viramos de nuevo hacia el norte hasta que llegamos a los 22 grados y 20 minutos de latitud, para arribar directamente a la isla de Formosa, donde echamos el ancla con la intención de conseguir agua y provisiones frescas de los nativos, que eran muy corteses y educados en sus modales nos avituallaron con buena voluntad y se comportaron con nobleza y puntualidad con nosotros en todos los acuerdos y tratos, no como nos había pasado con otra gente, y tal vez se deba a los restos del cristianismo, que fue implantado allí por una misión holandesa de protestantes y es testimonio de algo que he observado: a saber, que la religión cristiana siempre civiliza a la gente y reforma los modales de quien la recibe, tanto si tiene el efecto de salvarlos como si no.