Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Mas, por llegar a la conclusión de esta larga historia de nuestros asuntos, lo primero que debíamos hacer era debatirlo con el capitán del barco y con la tripulación y averiguar si estaban dispuestos a ir a Japón; mientras eso hacía, vino a verme el joven que, como ya he explicado, me había adjudicado mi sobrino para que me acompañara en mis viajes y me dijo que creía que aquel trayecto sería prometedor y que tenía grandes perspectivas y que se alegraría mucho si yo lo emprendía; en caso contrario, si le daba mi permiso, partiría él en calidad de mercader, o en la que yo tuviera a bien encomendarle; y si alguna vez regresaba a Inglaterra y yo me encontraba allí, vivo aún, me aportaría un relato fidedigno de sus éxitos, que podría yo hacer míos a voluntad.