Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Eran pésimas noticias para los viajeros; de todos modos, el gobernador lo hizo todo con cuidado y nos encantó saber que tendríamos escolta. Efectivamente, dos días después nos llegaron doscientos soldados de un fuerte chino por la izquierda y otros trescientos de la ciudad de Naum, y con ellos nos atrevimos a avanzar: los trescientos de Naum marchaban por delante, los doscientos por la retaguardia y nuestros hombres a ambos lados de los camellos que cargaban con nuestro equipaje, y toda la caravana en el centro. En ese orden, y preparados para la batalla, nos pareció que seríamos un buen rival para los completos diez mil tártaros mogoles, si es que estos aparecían; mas al día siguiente, cuando al fin aparecieron, todo fue bien distinto.