Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Le dije que yo me había tenido en otro tiempo por una especie de monarca en mis antiguas circunstancias, de las que ya le había aportado un relato, pero que él me parecía no sólo un monarca, sino un gran conquistador; porque quien obtiene la victoria sobre sus propios deseos desorbitados y consigue el dominio absoluto de sí mismo y logra que la razón domine por entero su voluntad, es sin duda más grande que quien conquista una ciudad. «Mas, mi señor —le dije—, ¿puedo tomarme la libertad de preguntaros algo?». «De todo corazón», respondió. «Si se os abriera la puerta de la libertad —dije entonces—, ¿no aprovecharíais para libraros de este exilio?».