Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Los otros también tenÃan armas de fuego. Sin embargo, uno de los dos hombres honestos, más atrevido que su camarada, y más desesperado por el peligro, les dijo que si intentaban mover una sola mano, o un pie, podÃan darse por muertos; a continuación, con gran atrevimiento les ordenó deponer las armas. Por supuesto, aquellos no las depusieron, pero al verlo tan decidido, se pusieron a parlamentar y consintieron en llevarse a su hombre herido y desaparecer; y desde luego parece que su compañero habÃa quedado bastante herido por el golpe. En cualquier caso, fue un gran error por parte de los otros no aprovechar la ventaja de que disponÃan para desarmarlos por completo, como bien podrÃan haber hecho, para luego irse de inmediato a buscar a los españoles y contarles cómo les habÃan tratado los malvados; pues los tres rufianes no pensaron más que en vengarse y cada dÃa les daban alguna pista de que pensaban hacerlo.