Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe El tipo se enrabietó tanto porque el otro lo hubiera empujado que se volvió hacia él con una vara en la mano y, si no fuera porque aquel esquivó el golpe con gran agilidad y corrió a meterse en la choza, hubiera terminado allí mismo sus días. Su camarada, al ver el peligro que acechaba a ambos, echó a correr tras él y salieron ambos de inmediato con sus mosquetes. El que había recibido el primer ataque con la vara tumbó con la culata del mosquete al que había empezado la pelea antes de que pudieran acudir los otros dos en su ayuda; luego, al ver que los otros se les echaban encima, permanecieron juntos y, apuntándolos con sus armas, les ordenaron que se apartasen.