Robinson Crusoe
Robinson Crusoe Si insistes en subir a la chalupa te tiraré a la cabeza.
Oyendo estas palabras giró en el agua y lo vimos volverse hacia la costa, adonde no dudo habrá llegado fácilmente, pues ya he dicho lo bien que nadaba.
Hubiera preferido tener al moro a mi lado y tirar por la borda al muchacho, pero no me fiaba de aquél. Cuando se hubo alejado me volví hacia mi compañero, que se llamaba Xury y le dije:
—Xury, si me eres fiel tendrás una gran recompensa; pero si no te golpeas la cara (es decir, si no juraba por Mahoma y la barba de su padre) tendré que tirarte también al agua.
El muchacho, sonriendo con inocencia, dijo tales palabras y me hizo tales juramentos de que iría conmigo hasta el fin del mundo, que no me quedó ninguna desconfianza.