Robinson Crusoe

Robinson Crusoe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Estuvimos largo rato sin pescar nada, pues cuando yo sentía picar no alzaba el anzuelo, hasta que dije al moro:

—Este lugar es malo y si nos quedamos en él nuestro amo no será servido como se merece; tenemos que alejarnos más.

Sin sospechar nada, el moro asintió y se puso a tender las velas mientras yo piloteaba la chalupa hasta una legua más allá donde nos detuvimos como para pescar; entonces, dejando el timón al muchacho, me fui hasta donde estaba el moro y fingiendo inclinarme para levantar algo a sus espaldas lo tomé de las piernas y lo precipité por la borda al mar. Salió inmediatamente a la superficie porque nadaba como un pez y me suplicó lo dejara subir a bordo asegurándome que iría conmigo a cualquier parte. Nadaba tan rápidamente detrás de la chalupa que pronto la hubiera alcanzado, ya que apenas había viento, de modo que corrí a la cabina y tomando una de las escopetas le apunté diciéndole que no le deseaba ningún mal y que si desistía de subir a bordo no tiraría sobre él.

—Sabes nadar lo bastante como para llegar a tierra —agregué— y el mar está tranquilo, de modo que vuélvete ahora mismo; si insistes en subir a la chalupa te tiraré a la cabeza, porque estoy dispuesto a recuperar mi libertad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker