Robinson Crusoe
Robinson Crusoe —¡Señor, señor, un barco con vela!
El pobre muchacho estaba mortalmente asustado, temiendo que se tratara de algún navío enviado por el moro para perseguirnos y sin pensar que ya estábamos demasiado lejos de su alcance. Salté de la cabina y conocí de inmediato que el barco era portugués y que se dirigía sin duda a Guinea en procura de negros. Con todo, observando la ruta que seguía, me convencí de que el barco iba a otra parte y no mostraba intenciones de acercarse a tierra, por lo que saqué la chalupa mar afuera, resuelto a hablar con aquellos marinos si estaba a mi alcance.