Discurso del método
Discurso del método Nótese, pues, que la verdad o falsedad de una idea no consiste, para Descartes, como para los escolásticos, en la adecuación o conformidad con la cosa. En efecto, las cosas existentes no nos son dadas en sà mismas, sino como ideas o representaciones a las cuales suponemos que corresponden realidades fuera del yo. Pero el material del conocimiento no es nunca otro que ideas — de diferentes clases —, y, por tanto, el criterio de la verdad de las ideas no puede ser extrÃnseco, sino que debe ser interior a las ideas mismas. La filosofÃa moderna debuta, con Descartes, en idealismo. Incluye el mundo en el sujeto; transforma las cosas en ideas, tanto que un problema fundamental de la filosofÃa cartesiana será el de salir del yo y dar el paso de las ideas a las cosas. (Véasela sexta meditación metafÃsica.)
En las Regulæ ad directionem ingenii, llama a las ideas claras y distintas, naturalezas simples (nature simplices). El acto del espÃritu que aprehende y conoce las naturalezas simples es la intuición o conocimiento inmediato, o, como dice también en las Meditaciones (meditación segunda), una inspección del espÃritu. Esta operación de conocer lo evidente o intuir la naturaleza simple, es la primera y fundamental del conocimiento. Los procedimientos del método comenzarán pues por proponerse llegar a esta intuición de lo simple, de lo claro y distinto. Las dos primeras reglas están destinadas a ello.