Las pasiones del alma
Las pasiones del alma Verdad es que el odio, la tristeza y hasta la alegría pueden producir languidez cuando son muy violentos, porque ocupan enteramente el alma en considerar su objeto, principalmente cuando va unido a ello el deseo de una cosa a cuya adquisición no se puede contribuir en el presente. Pero, como nos detenemos en considerar los objetos a los que nos une la voluntad más que aquellos de los que nos separa y que otros cualesquiera, y como la languidez no depende de una sorpresa, sino que requiere algún tiempo para producirse, se da mucho más en el amor que en todas las demás pasiones.
Art. 122. Del desmayo.