Las pasiones del alma
Las pasiones del alma El desmayo no anda lejos de la muerte, pues se muere cuando el fuego del corazón se apaga por completo, y se cae solamente en desmayo cuando ese fuego decae de tal suerte que todavía quedan algunos restos de calor que pueden volver a reanimarlo. Hay varias disposiciones del cuerpo que pueden determinar tal desfallecimiento; pero, entre las pasiones, sólo la extremada alegría se observa que tiene ese poder; y la manera como yo creo que produce este efecto es que, abriendo extraordinariamente los orificios del corazón, la sangre de las venas entra en él tan de repente y en tan gran cantidad, que no puede ser rarificada por el calor del mismo lo bastante rápidamente para levantar las pequeñas membranas que cierran las entradas de estas venas, por lo cual apaga el fuego que normalmente mantiene cuando entra en el corazón al ritmo debido.
Art. 123. Por qué la tristeza no produce desmayo.
Parece que una gran tristeza que sobreviene inopinadamente debiera contraer los orificios del corazón de tal modo que pudiera también apagar su fuego; pero no se observa que ocurra así, o, si ocurre, es muy raramente; yo creo que esto se debe a que difícilmente puede haber en el corazón tan poca sangre que no baste para mantener el calor en él cuando sus orificios están casi cerrados.
Art. 124. De la risa.