Las pasiones del alma
Las pasiones del alma Pero hay algunos que palidecen en vez de llorar cuando están contrariados, lo cual puede revelar en ellos un juicio y una valentÃa extraordinarios, por ejemplo, cuando ello proviene de que consideran la magnitud del mal y se disponen a una fuerte resistencia, de la misma manera que los de más edad; pero, con más frecuencia, es señal de mala Ãndole; por ejemplo, cuando palidecen en vez de llorar porque son propensos al odio o al miedo; pues éstas son pasiones que disminuyen la materia de las lágrimas, y se ve, en cambio, que los que lloran más fácilmente son propensos al amor y a la piedad.
Art. 135. De los suspiros.
La causa de los suspiros es muy diferente de la de las lágrimas, aunque presuponen, como ellas, la tristeza; pues, mientras nos sentimos inclinados a llorar cuando los pulmones están llenos de sangre, nos sentimos dispuestos a suspirar cuando están casi vacÃos y alguna imaginación de esperanza o de alegrÃa abre el orificio de la arteria venosa que la tristeza habÃa contraÃdo; porque entonces, cayendo de pronto en el lado izquierdo del corazón por la arteria venosa la poca sangre que queda en los pulmones, e impulsada por el deseo de llegar a esa alegrÃa, deseo que agita al mismo tiempo todos los músculos del diafragma y del pecho, el aire es rápidamente impulsado por la boca a los pulmones, para ocupar el sitio que en ellos deja la sangre; y esto es lo que se llama suspirar.