Las pasiones del alma
Las pasiones del alma Los niños y los viejos son más propensos a llorar que los de mediana edad, pero por diversas razones. Los viejos lloran a menudo de afecto y de alegría, pues estas dos pasiones unidas hacen que les afluya mucha sangre al corazón, y de aquí muchos vapores a los ojos; y la agitación de estos vapores es tan retardada por la natural frialdad de su naturaleza, que se convierten fácilmente en lágrimas, aunque no haya existido tristeza alguna. Y si tantos ancianos lloran también muy fácilmente por enojo, lo que les dispone a ello es, más que el temperamento de su cuerpo, el de su espíritu; y esto ocurre únicamente a los que son tan débiles que se dejan dominar enteramente por pequeños motivos de dolor, de temor o de piedad. Lo mismo ocurre en los niños, los cuales no lloran apenas de alegría, sino más bien de tristeza, incluso cuando va acompañada de amor; pues tienen siempre bastante sangre para producir muchos vapores, que se convierten en lágrimas cuando la tristeza retarda su movimiento.
Art. 134. Por qué algunos niños palidecen en vez de llorar.