Las pasiones del alma
Las pasiones del alma Después de haber dado las definiciones del amor, del odio, del deseo, de la alegría, de la tristeza, y tratado de todos los movimientos corporales que las causan o acompañan, sólo nos queda considerar aquí su función. Respecto a esto, es de observar que, según la naturaleza, todas se refieren al cuerpo, y sólo afectan al alma cuando ésta se une a aquél; de suerte que su función natural es incitar al alma a consentir y contribuir a los actos que pueden servir para conservar el cuerpo o hacerle de alguna manera más perfecto; y en este sentido, la tristeza y la alegría son las dos que primero se emplean. Pues sólo el sentimiento del dolor que experimenta el alma advierte a ésta inmediatamente de las cosas que dañan al cuerpo, dolor que produce en ella primero la pasión de la tristeza, luego el odio a lo que causa este dolor, y en tercer lugar el deseo de liberarse de él; de la misma manera, el alma sólo advierte las cosas útiles al cuerpo por alguna clase de satisfacción que provoca en ella la alegría, luego el amor o lo que cree que la produce y por último el deseo de adquirir lo que puede prolongar esa alegría o gozar después de una semejante. Esto demuestra que las cinco son muy útiles para el cuerpo, e incluso que la tristeza es en cierto modo primordial y más necesaria que la alegría, y el odio que el amor, porque importa más rechazar las cosas que perjudican y pueden destruir que adquirir las que añaden alguna perfección sin la cual se puede subsistir.