Las pasiones del alma
Las pasiones del alma Y hay que observar exactamente que lo que acabo de decir de estas cuatro pasiones no es válido más que cuando son consideradas precisamente en sí mismas, y no nos llevan a ninguna acción; pues, cuando excitan en nosotros el deseo, por medio del cual regulan nuestras costumbres, todas aquellas cuya causa es falsa pueden dañar, y, por el contrario, todas aquellas cuya causa es justa pueden beneficiar, y también, cuando son igualmente mal fundadas, la alegría es generalmente más nociva que la tristeza, porque ésta, dando moderación y miedo, dispone de algún modo a la prudencia, mientras que la otra hace inconsiderados y temerarios a los que se entregan a ella.
Art. 144. De los deseos cuya manifestación depende únicamente de nosotros.