Las pasiones del alma
Las pasiones del alma En la alegrÃa, más que los nervios del bazo, del hÃgado, del estómago o de los intestinos, los que actúan son los que se encuentran en todo el resto del cuerpo, y particularmente el que está en torno de los orificios del corazón, el cual, abriendo y dilatando estos orificios, permite que la sangre que los otros nervios expulsan de las venas hacia el corazón entre en él y salga en mayor cantidad que de costumbre; y como la sangre que entra entonces en el corazón ha pasado ya y vuelto a pasar varias veces por él, habiendo ido de las arterias a las venas, se dilata muy fácilmente y produce espÃritus cuyas partes, muy iguales y sutiles, son propias para formar e intensificar las impresiones del cerebro que dan al alma pensamientos alegres y tranquilos.
Art. 105. En la tristeza.
Contrariamente, en la tristeza los orificios del corazón están muy contraÃdos por el pequeño nervio que los rodea, y la sangre de las venas no está nada agitada, por lo cual acude muy poca al corazón; y no obstante, los pasos por donde el jugo de los alimentos va del estómago y de los intestinos al hÃgado permanecen abiertos, y ello hace que el apetito no disminuya, excepto cuando los cierra el odio, que suele ir unido a la tristeza.
Art. 106. En el deseo.