Cancion de Navidad
Cancion de Navidad Eran un niño y una niña. Amarillos, exiguos, harapientos, con el ceño fruncido, lobunos; pero postrados en su humildad. Donde una juventud garbosa debería haber rellenado sus rasgos y haberlos tocado con sus más frescos tintes, una mano rancia y marchita, como la de la vejez, los había pellizcado, retorcido y los había hecho jirones. Donde podrían haberse sentado los ángeles como en un trono, se habían escondido los demonios mirando con furia y de forma amenazante. Ningún cambio, degradación o perversión de la humanidad en ningún grado entre todos los misterios de la maravillosa creación tiene monstruos la mitad de horribles y espantosos.
Scrooge se echó para atrás horrorizado. Al habérselos mostrado de esta manera, él intentó decir que eran unos niños estupendos, pero en lugar de hacerse cómplices para una mentira de tan enorme magnitud, las palabras se le ahogaron.

—¡Espíritu!, ¿son tuyos? Scrooge no pudo decir más.