Cancion de Navidad
Cancion de Navidad No parecĂa que entraran en la ciudad; más bien que la ciudad de repente surgĂa alrededor de ellos y los envolvĂa. AllĂ estaban, en el centro; en la Bolsa, entre los comerciantes que corrĂan apresuradamente de acá para allá, con el dinero tintineando en sus bolsillos, y que conversaban en grupos, y miraban sus relojes, y se enredaban, pensativos, con sus grandes sellos de oro, y cosas por el estilo, como Scrooge a menudo les habĂa visto hacer.
El EspĂritu se detuvo junto a un pequeño grupo de comerciantes. Al observar que su mano les señalaba, Scrooge se acercĂł para escucharlos.
—No —dijo un hombre alto y gordo que tenĂa una barbilla monstruosa—, no sĂ© casi nada al respecto. SĂłlo sĂ© que ha muerto.
—¿Cuándo murió? —preguntó otro.
—Creo que anoche.
—¿Por quĂ©, quĂ© tenĂa? —preguntĂł un tercero, cogiendo una buena cantidad de rapĂ© de una gran tabaquera—. Yo creĂa que no se iba a morir nunca.
—Sabe Dios —dijo el primero, con un bostezo.
—¿QuĂ© ha hecho con su dinero? —preguntĂł un caballero de rostro colorado que tenĂa una excrecencia oscilante en la punta de la nariz que movĂa como la papada de un pavo.