Cancion de Navidad
Cancion de Navidad —No he oÃdo nada —dijo el hombre de la enorme barbilla, bostezando de nuevo—. A lo mejor se lo ha dejado a su compañÃa. Desde luego, a mà no me lo ha dejado. Es lo único que sé.
Esta broma fue recibida con una gran carcajada.
—Probablemente sea un funeral muy barato —dijo el mismo de antes—, porque yo no sé de nadie que vaya a asistir. ¿Y si formáramos un grupo de voluntarios para acudir?
—A mà no me importa ir si me dan de comer —observó el hombre con la excrecencia en la nariz—. Si voy voluntariamente me tienen que alimentar.
Otra carcajada.
—Pues, veo que soy el menos interesado de todos —dijo el que habÃa hablado primero—, nunca llevo guantes negros y nunca como a mediodÃa. Pero me ofrezco a asistir, si alguien más va a ir. Pensándolo bien, puede que haya sido yo un amigo suyo especial, pues nos detenÃamos a charlar siempre que nos cruzábamos. ¡Hasta luego!
Se iban dispersando los que hablaban y los que escuchaban, y se entremezclaban con otros grupos. Scrooge reconocÃa a estos hombres, y miró al espÃritu buscando una explicación.